Un tratamiento bien documentado se defiende solo: ante el paciente, ante un colega y ante cualquier reclamo. La clave no es sacar muchas fotos, sino sacar siempre las mismas.
Las 9 vistas clínicas estándar
El protocolo clásico de fotografía clínica usa nueve tomas: tres extraorales (frente sonriendo, frente en reposo y perfil), y seis intraorales (frontal, laterales derecha e izquierda, y oclusales superior e inferior). Con esas nueve vistas repetidas en cada control, cualquier cambio se vuelve visible y comparable.
Tres reglas de oro
1. Misma distancia y encuadre. La comparación se rompe si una foto está más cerca que la otra. Usá referencias fijas: la sonrisa completa en el mismo tercio del cuadro, el plano oclusal paralelo al piso.
2. Luz pareja. Evitá la luz de la ventana de un solo lado: cambia el color del diente entre visitas. La luz del equipo o un aro de luz frontal dan resultados constantes.
3. Clasificá en el momento. Una foto sin etiquetar es una foto perdida. Guardá cada toma con su vista clínica y su fecha el mismo día del control.
El error más común
Guardar todo en la galería del celular. A los seis meses hay 4.000 fotos mezcladas con las del asado del domingo, y armar un antes/después lleva una hora. Un sistema que ordena por paciente, caso y vista clínica convierte ese trabajo en dos toques: elegís la foto inicial, la actual, y el comparador hace el resto.
En VisualTrack cada foto se guarda clasificada en una de las 9 vistas, y el comparador de cortina arma el antes/después automáticamente con las tomas de la misma vista. Así funciona el comparador →